Articulos Varios

De cómo Don Choque

fue por primera vez a un teatro…

Ariel Ogando

Don Choque con Gerardo Vallejo e integrantes de Wayruro en la muestra

Don Choque junto a Gerardo Vallejo, integrantes del comedor Emanuel e integrantes de Wayruro en la muestra del año 2005

 

El peor analfabeto es el analfabeto político.

Él no ve, no habla, no participa de los acontecimientos.

Él no sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pescado,

de la harina, del alquiler, del calzado o de los medicamentos,

dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro

que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe el imbécil, que de su ignorancia política

nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de todos los bandidos

que es el político corrupto y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Bertolt Brecht

Esta trata de ser una crónica de una muestra de videos, pero narra también un hecho que considero tal vez mucho mas importante, que fue como Don Choque de alrededor de 75 años fue por primera vez a un cine-teatro a ver películas…

Esta historia comienza un año atrás con la realización de “Organizaciones Comunitarias de Base” un video elaborado junto a Carina Borgogno que narra el trabajo solidario de compañeros, que frente al hambre y la pobreza, se organizan en comedores y merenderos para atender las urgencias alimentarias de la población. Haciendo este video llegamos al “Comedor Emanuel”, un comedor de niños y ancianos que atiende a alrededor de 70 personas.

Emanuel, es un comedor que asistía muy precariamente a niños y ancianos y que, mediante el video “Organizaciones Comunitarias…” y el trabajo de Wayruro, se pudo mejorar tanto con la compra de elementos (Cocina industrial, Heladera-Frezer, ollas, etc) como en la infraestructura (se hizo una galeria techada para que los niños que comían bajo de una parra, pudieran tener un techo donde cobijarse, el comedor de los abuelos fue mejorado, se le puso una ventana y un portón…) en fin se buscó que el solidario trabajo de quienes colaboran en Emanuel pudiera ser realizado de una mejor manera. Allí al comedor Emanuel va a comer Don Choque, allí, este abuelo de mas de 75 años que supo trabajar en el campo, en la cosecha de caña de azúcar y en el tabaco, trabaja solidariamente para el comedor, fue el, con sus propias manos, quien a pesar de sus mas de 7 décadas en las espaldas construyo el saloncito para que los chicos del comedor no comieran a la intemperie, fue el que con sus callosas manos cargo bloques y mejoro el comedor, su comedor, el que lo alimenta día a día desde hace años.

 

 

La muestra Video, Jujuy, Cortos, organizada por Wayruro Comunicación Popular y Huayra Audiovisual, es una muestra que desde hace 3 años se realiza en la provincia de Jujuy e intenta ser un espacio donde poder acceder a miradas críticas sobre la realidad que difícilmente se vean por los grandes medios. Esta muestra de cortometrajes es única en su tipo en el Noroeste argentino y permite, de manera libre y gratuita, que estudiantes, desocupados y gente de los barrios puedan acceder a obras de indudable valor cultural / educativo y político.

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En sintonía con Bertolt Brecht, trabajamos por que no existan los “analfabetos políticos” y una muestra de video es tanto un echo cultural como un echo político ya que lo que intenta Wayruro en “Video, Jujuy, Cortos” con la proyección de materiales, con las charlas y debates, es contribuir al pensamiento crítico, es empujar a la reflexión es contraponer miradas sobre la historia, política y cultura que nos rodea, ayudando al encuentro entre los realizadores y su público.

En “Video, Jujuy, Cortos” se puede ver desde videos que cuentan la problemática de la deforestación y la destrucción de la naturaleza con la implantación del modelo sojero, la religiosidad popular de los pueblos de la Puna Argentina o de la provincia de San Luis, la vida y la cultura del pueblo Wichi en Formosa, hasta la lucha de los desocupados del conurbano bonaerense y la organización solidaria en los barrios pobres de San Salvador de Jujuy, pasando por películas de ficción: comedias, dramas, musicales etc.

En “Video, Jujuy, Cortos” los compañeros que organizamos la muestra no ganamos plata, trabajamos solidariamente para que otros, la gente, todos los que quieran participar, puedan acceder de manera libre y gratuita a un espacio público y colectivo para ver películas, muchas de ellas dirigidas por jóvenes realizadores comprometidos con la sociedad que les toca vivir.

Video, Jujuy, Cortos hizo posible que el abuelo y sus 75 años, entraran por primera vez a un cine teatro, Don Choque fue a ver su video “Dos munditos el puente solidario”, en el que se lo ve a el trabajando activamente por cambiar una realidad que lo agobia.

Dora la encargada del Comedor Emanuel nos contó que las palabras de Don Choque al entrar al teatro fueron ”Que lindo no?, es la primera vez que camino sobre un piso tan lustroso, los pasillos hasta tienen alfombra…”.

El abuelo que con sus manos callosas de haber cortado la caña, cosechado el tabaco, pudo solidariamente cargar los bloques para hacer una galería techada para los niños del comedor Emanuel, vistió de gala la sala de proyección, y confirmo que la muestra fue un hecho político, al hacer que Don Choque, en una provincia pobre y marginal como Jujuy, pudiera romper una racha de 75 años sin ver “Cine” en un teatro, y pudiera sentarse en las cómodas butacas de la Sala Martín Raúl Galán del Teatro Mitre a ver las películas de “Video, Jujuy, Cortos”.

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Fotograma del documental de Wayruro:Organizaciones Comunitarias de Base (comedor Emanuel)

 

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Homenaje a Gerardo Vallejo, integrante de Cine liberación, in memoriam.

Recuerdo de Gerardo*

Por Fernando “Pino” Solanas


Integrantes de Wayruro y de la Red Andina de Video, Junto a Gerardo Vallejo en Video/Jujuy/Cortos 3.

Yo recuerdo a Gerardo como compañero y militante de aquellos años de resistencia, de nuestros años jóvenes en el cine, lo recuerdo como amigo, como hermano, y lo recuerdo como el gran realizador que fue.

Lo conocí a través de su talento cinematográfico. El había cursado en la Escuela Documental de Santa Fe y desembarcó en Buenos Aires con un cortometraje notable llamado Las cosas ciertas. Ahí nace nuestra relación y nuestra amistad. Lo invité a integrarse al proyecto que en ese momento estaba poniendo en marcha, que era La hora de los hornos, y junto con él, Octavio Getino, Eduardo Pallero, Tito Ameijeiras, Jorge Díaz, Rubén Salguero, Carlos Mazar, Cacho Taborda y Juan Carlos Desanzo, entre otros, conformamos el Grupo Cine Liberación, que nació con el proyecto de este largo documental. Y aquellos años fueron de un gran desafío y de una ética extraordinaria porque no sólo hacíamos un film contra todas las prohibiciones. Recordemos que era la época de la dictadura de Onganía. Producimos La hora de los hornos y después El camino hacia la muerte del Viejo Reales, que fue el primer documental de Gerardo. Es un largometraje basado en una familia de trabajadores del azúcar en Acheral. Notable y para mí una de las grandes películas argentinas de los años ’70, reconocido con dos grandes premios internacionales: el de Pésaro (Italia) y el de Mannheim (Alemania). Esta película es uno de los grandes antecedentes del cine testimonial social, donde el documental y la ficción se entrecruzan. También Gerardo realizó una tarea de cineasta militante muy importante en Tucumán con una serie llamada Testimonios de Tucumán, que eran testimonios sociales muy importantes. Después incursionó, ya de lleno, en la ficción, en España y luego en la Argentina.

Vallejo le ha aportado al cine argentino una mirada de una gran sensibilidad social, pero sobre todo una mirada crítica desde el interior del país, fiel a la tradición iniciada por Birri con Tire Die. En Gerardo se mezcla la fina mirada de un gran documentalista junto a una fuerte imaginación poética. El Vallejo militante, de compromiso social, de los años duros de la dictadura, pagó un alto precio porque eso le costó la persecución y el exilio y ser agredido con una bomba en su casa de Tucumán. Y en el año ’75 comienza su exilio yendo a Panamá y filmando, inclusive, con Torrijos. Su gobierno le abre las puertas y filma varios documentales en Panamá. El exilio lo lleva luego a España, donde transcurre la mayor parte. Allí enseña y hace dos largometrajes. La vida de Gerardo fue muy sufrida, porque su compromiso social expresado en el cine lo pagó con todos esos exilios y persecuciones. Tampoco le fue fácil el regreso.
Al Gerardo amigo y compañero todos lo recordaremos por su generosidad, por su afecto, y su permanente humor tucumano, luchando con su fuerte carga melancólica: pensemos que Gerardo, en las últimas décadas, vivió fuera de su Tucumán natal. Ha sido un gran padre, con cinco hijos. Y estaba ya enfermo desde hacía varios meses.

Hablé la semana pasada con él y Gerardo de ninguna manera imaginaba que sus días estaban contados. También lo llamó Fernando Birri desde Roma y a los dos nos dio la impresión de que todavía había Gerardo para rato. Yo le dije:
-Te quiero visitar porque tengo una buena botella vino.
-Esta semana no, vení la que viene y nos machamos -me contestó en broma.

Hicimos todo lo posible para cumplir el mayor deseo de Gerardo de poder reunirse con todos sus hijos. Es como si hubiera esperado la llegada de ellos, porque cuarenta y ocho horas después falleció. Lo importante es que Gerardo seguirá vivo no sólo en el recuerdo sino por sus inolvidables imágenes.

*Nota de Pino Solanas publicada en Página/12 – Contratapa el 08/02/07

 

 

 

 

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